domingo, 17 de agosto de 2008

Siembra.


Siembra de un amor especial,
capaz del secreto infinito.
Cazador de ese amor redencial,
portador silencioso de un delito.

Sueño de libertad imposible
protector de una historia de locos,
esos secretos de Adán redimibles
unos deseos candentes y al rojo,
trampa certera a un tonto.

Amor perdido en la hierba,
en un poder cálido y mortal,
efecto preso de un limite,
querría impune escapar.

Baila conmigo fortuna,
certera invasión voraz,
hiere el camino de vida
y muere en mis manos
sin razón ni compás.

Inminente pánico sostenido
de un espectro de aquel sentir,
ese muro de pierda agoniza
si a su lado no pude vivir.

Jardinero fiel de mi vida,
robando unos días al sol
llegué al final renaciendo,
y creyendo en mi corazón.
No hay versión predilecta
que amar con aquel amor.

Hoy renazco amando,
ese deleite recurrente,
secreto ancestral del amor,
campo de sueños ferviente,
que nadie me diga hoy
que no amo diferente.

V.H.D.

2 comentarios:

Noche dijo...
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